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Thursday, August 6, 2015

SUEÑOS Y REALIDADES

Una talentosa joven, miembro de una familia de apellido que se remonta a uno de esos treinta caballeros que crearon su ciudad natal.  Bonita e inteligente, llena de sueños e ilusiones.  ¿Su mayor anhelo?  Ser modista de alta costura, estudiar diseño y confección en París.  ¿Su plan?  Muy sencillo, conseguir un puesto en una boutique de alta costura en Park Avenue, ahorrar sus dólares y luego marchar a Europa.  En el 1943 ese sueño se enfrentaba a una guerra mundial por un lado y una dictadura por el otro.  También había una guerra interna contra las muchachas bonitas.  La que llamara mucho la atención podía ser 'privilegiada' con la tarea de entregar su virginidad al jefe de todos los dominicanos.  Pues claro que apareció el lambesacos que quiso entregársela al señor aquel.  Enterada su madre, la despachó súbitamente al sitio más lejano que pudo encontrar dentro del territorio dominicano hasta que las aguas volvieran a su nivel.  Mientras tanto, los anhelos de la joven se vieron frustrados una y otra vez ya que no hubo manera de que pudiera conseguir un pasaporte.  La familia estaba en desgracia.  Fue una época de hambre y miseria para muchos.  Trató por todos los medios y lo único que consiguió fue dilapidar sus ahorros.  Todas las puertas se le cerraron.  Afortunadamente tenía recursos intelectuales para graduarse en la Escuela Normal y titularse como maestra.  Fue una maestra excepcional que enseñó a leer a generaciones de niños de las familias más distinguidas. La beneficiada de la frustración de su parte artística fue su hija, porque desde que nació volcó su creatividad en su vestuario.  Esa bella joven, con sus ambiciones frustradas por un régimen medieval donde sólo los que se doblegaban y gritaban vítores recibían recompensa; esa maestra que canalizó su impotencia y la convirtió en la zapata del conocimiento para tantos  niños que hoy son hombres de bien y la recuerdan con emoción y cariño, esa modista entrañable, es mi mamá. 

 




Wednesday, June 19, 2013

AL FIN!

No es mi historia, por lo tanto nunca me atreví a hacer mención de ella.  Sólo recuerdo los comentarios en voz baja de mi madre y sus hermanas sobre la tragedia acontecida.  Sobre los celos, el amor no correspondido, las muertes inexplicadas.  Algo que más bien parecía de folletín, de película mexicana, lo que en estos tiempos sería telenovela de trama inverosímil.  Pero los rumores siempre llevan algo de verdad y la verdad en este caso era horripilante.  Dos jóvenes enamorados, llenos de vida y una amiga cercana, petulante, altanera, envidiosa y sobre todo, poderosa.  La verdad estará en las palabras de la hija que nunca conoció a sus padres.  Ahí lo dejo, porque como dije al principio, no es mi historia.  

Tuesday, May 31, 2011

AL ACECHO










Sombrero de ala corta, saco y corbata, gafas de sol con lentes de espejo, un bulto en la cintura dando a entender, "vengo armao". Cara de pocos amigos. Forma de caminar que indica, "ponte en tu sitio, pendejo, cuando yo paso, tú tiemblas".

Vehículos alemanes, los mismos que Hitler patrocinó para complacer al vulgo, "die Volks", con un "Wagen" y que los dominicanos, con tanta chispa como los berlineses que a puertas cerradas se burlaban del Tercer Reich, denominaron "cepillos" porque por donde pasaban dejaban el limpio.

No había palique en la esquina ni bebedera de cerveza en el colmado que no se terminara cuando se oía el run-rún de aquellos motores que eran la coda de nuestro concierto de terror.


Calles vacías. Puertas cerradas. Aldabas, seguros, picaportes, pestillos, en percusión unísona y sincopada. La cacofonía del miedo.



De dos en dos acechaban. En el colegio, en la iglesia, al salir del cine. No había escape. El teléfono obviamente interferido. Yo, al teléfono con una u otra de las tías, "Dice Mamy que tiene una receta nueva", contraseña de que había alguna noticia interesante que por lo general terminaba siendo sólo un rumor. El Valium se puso de moda. Cómo no, si de alguna manera había que conciliar el sueño.



A más de cincuenta años, cuando sentimos que podemos hacer y decir lo que nos dé la gana, rememorar esta etapa es como rascar una cicatriz que no ha sanado completamente. Es un puño en el estómago, una garra en la garganta. Y mi temor es que los de ahora no van a entender, no van a creer y volverán a caer en algo tan o más funesto de lo que fuera La Era.

Monday, May 16, 2011

CIGARRONES



Un siquiatra podría encontrar otra razón, pero si me autoanalizo creo que mi desdeño hacia los cigarrones empezó muy temprano. Aquellos parques inmaculados de La Era, plantados en filas estrictas de ásperos y erectos soldados uniformados de un verde claro con enarbolados penachos rojos o amarillos como kepís napoleónicos. Aquella rigidez en el diseño paisajista reflejaba la misma rigidez del medio ambiente que habitábamos. Al pie de estos batallones vegetales, las flores azul cielo de la Isabel Segunda proporcionaban un respiro pasajero, como para evitar que fuéramos todos de golpe a parar al manicomio. El efecto principal, el mensaje sin palabras siempre era el mismo: severidad, inflexibilidad, conformismo. "¡Anden derecho, carajo, que aquí el que manda soy yo!"

Thursday, August 13, 2009

DESAPARECIENDO


En mi niñez sucedían cosas extrañas. De repente se perdía de vista algún conocido, algún amigo no respondía una carta, alguna joven estudiante venía a visitar y susurrando se despedía por última vez. No se volvía a saber de ellos. Un día estaban ahí, jóvenes y llenos de vida, estudiando o trabajando con afán y al otro se esfumaban sin dejar rastro. Sin anuncios en los periódicos, sin férretro, sin flores, sin velorio ni funeral. La noticia iba de boca en boca entre gestos y palabras en clave. De repente los buenos amigos dejaban de visitar la casa del desaparecido. Alguien podría estar acechando. Los nombres no se volvían a mencionar. Alguien podría estar escuchando. Los padres sellaban su labios con gesto férreo y aparentaban que todo seguía igual. La mayoría de los desaparecidos eran hombres jóvenes, pero también las muchachas desaparecían sin dejar trazas. Los padres bien sabían que no debían dar parte a las autoridades. A veces, por vías inimaginables se enteraban que su hijo o hija había pedido asilo en una embajada y ahora estaba en Argentina o Venezuela en un exilio que podría durar el resto de sus días. Esos eran los que habían tenido suerte. Hasta los que oían que sus hijos estaban presos tenían un hálito de esperanza. Los demás pasaban una eternidad en ese limbo de pensamientos horripilantes donde el misterio hace que la realidad se vea aún más pavorosa.

La flor de nuestra juventud, decía mi abuela Carmelita. Y eran flores. Así los recuerdo, con sus guayaberas impecables y sus faldas de mil varas. Estos eran los jóvenes que soñaban con tiempos mejores, con la libertad para hacer o decir lo que quisieran. Y lo que encontraron fue una fría celda, una tumba a destiempo y la más aterradora de todas las pesadillas, un viaje hasta el cielo, un empujón al vacío, una caída al mar y esperándolos los tiburones mejor alimentados del mundo.

¿Cómo sobrevivieron tantas familias este infierno en vida? La fé, me imagino sería un recurso bendito. Los sueños de venganza podrían dar algún consuelo. Hubo aquellos que, volando cerca de la llama del poder, chamuscaron sus alas y se retiraron a planear conspiraciones que nunca vieron la luz del día. Hubo familias enteras que desaparecieron, donde no quedó una sola alma para contar su historia. Y hoy que se puede contar, ¿quién se acuerda? ¿A quién le interesa? ¡Dios mío, qué solos se quedan los muertos!

Thursday, August 6, 2009

1952


" Todos los tiranos se abrazan como hermanos
Exhibiendo a las gentes sus calvas indecentes."
Ana Belén



Wednesday, July 22, 2009

EL PARQUE RAMFIS


NO PISE LA GRAMA --- NO CORTE LAS FLORES ---
CUIDE SU JARDIN

Absolutamente, damas y caballeros, niñas y niños, cuidado con cortar los cigarrones, todos del mismo color y plantados como batallones de soldados en atención con crestas rojas en los kepis. Los 'tú y yo', con sus espinas como cimitarras talibanescas nos mantenían al margen, obligándonos a pasear sólo por las calzadas impecables. Cuidado con pisar la grama mi vida, porque viene el guardia y te lleva presa. Había columpios, subibajas y montaña rusa. El estanque se había convertido en piscina donde 'nadaban' los tigueritos, pero los niños de mamá ni pensar en meter los pies. Ni mires para allá, eso está lleno de parásitos. Este balneario improvisado era una aberración pasada por alto por los guardias y vigilantes probablemente hastiados por la imposibilidad de contener a la muchachada durante la canícula. Era un parque de plano monumental y gran elegancia. En la parte posterior, un pabellón parcialmente ocupado por la escuela de ballet donde aprendí las cinco posiciones, el plié, el demi-plié y el arabesque con 'La Madame' sentada en su silla y marcando el compás con el bastón. Al lado oeste, más cerca de la Crucero Ahrens, había otro estanque pequeño y mágico donde los renacuajos se convertían en ranas ante nuestros ojos asombrados y la estatua de Baden Powell, no el jazzista brasileño sino el creador de los Boy Scouts, nos miraba con ojos que parecían decir, Se embromaron, miren en qué país les tocó nacer. Al cruzar la Crucero Ahrens, en la esquina con el malecón, el edificio del Partido Dominicano. El único partido necesario ya que las elecciones siempre las ganaba el mismo candidato o alguien designado por él. "Mis Mejores Amigos son los Hombres de Trabajo". Lema a luces de neón en la fachada. Adentro, me imagino, ya que nunca entré hasta que se convirtió en el Conservatorio de Música, después de La Era, los burócratas en su empeño de mantener a todos los dominicanos al día con su 'Palmita', que era el carnet de los miembros. Y si no tienes tu palmita vas a pasar vicisitudes para conseguir un empleito, mi hijo, así que mejor ve a inscribirte. Un parque digno de La Ciudad más Limpia de América. Un parque donde frecuentemente a primera luz del día aparecían cadáveres que nadie se atrevía a identificar. Los renacuajos, prosiguiendo con su metamórfosis milenaria, eran los únicos testigos en la noche tenebrosa de La Era.

Thursday, July 9, 2009

EN LA TIERRA DEL YO NO SE

Rubén, Ruthie, Mercedes Carmen, Andresito, Mingo

¿Cómo te llamas? Mercedes Carmen
¿Dónde vives? En la Calle Santomé entre El Conde y la Arzobispo Nouel.
¿Cuántos años tienes? Seis
¿Cómo se llama tu abuelo? Bienvenido Lora
¿Quién viene a visitar a tu casa? Yo no sé.
¿De qué hablan en tu casa? Yo no sé.
¿Dónde van tus tías a visitar? Yo no sé
¿Quién se queda a dormir en tu casa? Yo no sé.


Era una instrucción militar la que nos habían dado a mis primos Andrés y José Domingo y a mi. Los prisioneros de guerra sólo dan su nombre, rango y número de serie. Los niños de La Era vivíamos en un bellísimo y tropical campo de concentración. Las conversaciones, mayormente susurradas, cesaban repentinamente cuando aparecía una de las trabajadoras. En esos años Doña María Trujillo tuvo la brillante idea de formar una escuela para doncellas donde se les indoctrinaba para trabajar como espías del régimen, copia fiel de los grupos formados por los Nazis en los años 30.

Era no saber sabiendo. No éramos tontos. Sentíamos que había un trasfondo de miedo cuando las tías se escondían dentro del armario para oir el radio de onda corta. Notábamos los rezongos a media voz de los mayores cuando escuchaban las alabanzas al régimen en el radio o cuando leían los insultos que aparecían en el períodico, en el odiado Foro Público. Pero aún así, lo niños de La Era no sabíamos nada aunque estuviéramos enterados de todo.

Saturday, June 27, 2009

EL AGUA LUZ

Sin lugar a dudas imponente. Espectáculos al estilo de Las Vegas o La Habana en aquel entonces algo inusitado. Los comentarios de los adultos eran muchos y variados, desde la belleza de las fuentes hasta la desnudez de las artistas y lo caro del servicio. La carterita de noche de Mami venía llena de las sombrillitas chinas que adornaban los cocteles. Mi regalo por portarme bien. Con esos parasoles caminaban mis muñecas de papel - ¡oh, mis queridas mariquitas! - en sus desfiles de modas. Más adelante, después de La Era, se hicieron varios espectáculos a los que llegué a asistir y sí, en verdad, las fuentes eran sensacionales. Luego llegaron las grietas, los sistemas que se oxidaban, la falta de mantenimiento ya fuera por poco deseo o por pocos recursos o porque lo que había se lo embolsillaba alguno. Quién sabe. Además, como comentó una de las tías, ¿un teatro de agua y luz en un país donde no hay ni agua ni luz?

Thursday, June 25, 2009

EL JARRO PICHAO - BONAO


Yo iba pa La Vega/Y pasé por Bonao/A mi me dieron agua/En un jarro pichao. Bonao, la villa de las hortensias. Bonao, cuyo suelo acídico produce la flor azul que es su símbolo. Sí, en Bonao el jarro siempre estaba pichao. Eso lo supe después, cuando ya era adulta. Pero el merengue lo aseguraba desde hacía mucho. La connotación de Droit de Seigneur es evidente. El derecho que tenía Monsieur Petán Trujillo para desflorar a cuanta niña le diera la gana. Y los padres calladitos. Lo que es peor, cuántos no fueron los que voluntariamente le entregaron sus capullitos. Estábamos en pleno siglo XX pero en nuestra media isla vivíamos en el medioevo. Ahora se le acusaría de depredador sexual, pedófilo. En aquel entonces se le llamaba ilustre.

Tuesday, June 23, 2009

MAMARRACHADA


1955. Lo dijo mi abuela Carmelita y ella siempre tenía razón. ¡Qué mamarrachos! Los corazones en apliqué y los bicornios plumados. Y la cara de la niña que no sonrió en ningún momento. Una reina disgustada. Vimos el "Corso Florido" por televisión porque ni pensar que nos íbamos a acercar al malecón esa tarde aunque nos quedaba a pocas cuadras. "Angelita eres tú/ la reina de este pueblo" cantaba la danza. Luego, por la noche, después del desfile, me dejaron ir a pasear un rato con una de las muchachas del servicio. Las serpentinas y conffetti en las aceras y las cunetas nos llegaban a los tobillos. Los camiones de limpieza se llevaban todo ese colorido entre sus enormes cepillos giratorios. Y sólo quedó una neblina que venía del mar y parecía querer borrar con su aliento salino el espectáculo que había ocurrido en aquella tarde soleada. Y luego el silencio de una ciudad postrada.

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INVITACION AL RECUERDO

Los dominicanos que nacimos entre 1930 y 1961 nacimos en La Era. Los que nacimos en La Era aprendimos desde la cuna a hablar poco y callar todo. Los que nacimos en La Era sabíamos por ósmosis que vivíamos en el terror. Lo sabíamos aunque nadie nos lo explicara. Los que nacimos en La Era recordamos tiempos tan apacibles que tenían que ser un mito. Y así era. Debajo de esa engañosa tranquilidad había un tumulto de horrores y temor que lo empañaba todo. Y aún así vivimos una niñez dorada... ESTE ES EL SITIO PARA RECORDAR...

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